El partido oficialista enfrenta críticas por su aparente inacción ante la oposición
El PRM, en el poder, es cuestionado por su silencio ante los ataques de la oposición, según un análisis de Elvis Lima del 27 de octubre de 2026. La reflexión plantea el riesgo de que el oficialismo deje solo al presidente Luis Abinader en la defensa de su gestión.
En política, el silencio puede ser prudencia, pero también puede convertirse en una peligrosa señal de abandono. Eso es lo que, según el análisis, parece ocurrir con el Partido Revolucionario Moderno (PRM), una organización que, pese a estar en el poder, luce arrodillada ante los ataques de sus adversarios, sin dolientes ni voceros que salgan con valentía a defender la obra de su propio gobierno.
El texto, firmado por Elvis Lima el 27 de octubre de 2026, cuestiona cómo un partido que ha tenido la oportunidad histórica de conducir los destinos de la nación permanece casi inmóvil mientras sus opositores ocupan el escenario público, fijan posiciones y cuestionan su gestión. Se pregunta dónde están las voces del PRM y sus dirigentes cuando el gobierno necesita que alguien explique, argumente y dé la cara.
El análisis señala que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo hacen su papel como oposición, señalan lo que entienden incorrecto y procuran capitalizar políticamente el descontento. Son organizaciones con experiencia y dirigentes que conocen el Estado y saben librar las batallas del debate público. Lo preocupante, según el texto, es que el oficialismo parezca haber renunciado a hacer su propia política.
El documento sostiene que el presidente Luis Abinader, quien también encabeza el partido, no puede ser el único llamado a responder cada crítica y explicar cada decisión, pues sobre sus hombros descansa la responsabilidad de gobernar el país. Se menciona que, como buen bateador, ha sabido dar el hit a la hora buena, pero hasta el mejor bateador necesita un equipo que salga al terreno y juegue junto a él. Por momentos, el presidente parece el Llanero Solitario, obligado a enfrentar las batallas mientras muchos de los suyos observan desde la barrera.



