

Los sistemas económico, financiero y fiscal nacionales clasifican las empresas locales adaptando la recomendación 2003/361/CE de la Comunidad Económica Europea a nuestra realidad.
Facilidad financiera ampliada para las mipymes de la agropecuaria
Según sus ventas y cantidad de empleados, optaron por clasificarlas en: microempresas de subsistencia (hasta RD$856,459.50 y 2 trabajadores), microempresas (hasta RD$11,419,854.62 y de 3 a 10 trabajadores), pequeñas empresas (hasta RD$77,084,018.72 y de 11 a 50 trabajadores), medianas empresas (hasta RD$288,351,329.30 y de 51 a 150) y en grandes empresas, con más ventas y empleados que las medianas.
Los tres primeros subgrupos constituyen las micro y pequeñas empresas (mypes) y en nuestro país representan el conglomerado empresarial más denso.
Según la Dirección de Impuestos Internos (DGII), finalizando el año 2012 el conjunto de mipymes totalizó 114,220 y en 2024: 275,950, creciendo 141.6% en el lapso.
Bajo tales cifras, sin embargo, una realidad retadora y preocupante late: este conjunto se compone, en dominante mayoría, por microempresas de supervivencia o no; las que viven bordeando la pobreza.
En el total de mipymes, las micro participaron con 86.22% (2012) y con 84.24% en el 2024.
Como promedio, entre 2012 y 2024, ante la DGII se habían registrado 13,477.5 mipymes anualmente; de estas, 10,306 eran microempresas.
Sumando este promedio de aumento anual, tendríamos que en el 2025 nuestras mipymes habrían sido, aproximadamente, 289,427 y que 242,765 de ellas fueron microempresas.
Tras el avance de inscripciones de mipymes ante el fisco del 2020 al 2021, cuando ingresaron 4,291 contribuyentes (+29.31%), el proceso experimentó una tendencia decreciente y en 2024 se contrajo dramáticamente: registró 4,837 contribuyentes menos que en el 2023.
Su efecto mayor lo experimentó el sector agrícola, ámbito económico que el gobierno intenta estimular mediante financiamiento para la tecnificación a través del Banco Agrícola (Bagrícola).
Sin embargo, finalizando el año 2024, sólo el 2.9% de las mipymes nacionales reportó la agricultura como su actividad, muy inferior a la porción de los “Servicios” (84.9%).
Además, su aporte a la ocupación informa que son mipymes registradas como personas físicas, casi de subsistencia.
Estos números exponen una realidad que exige políticas públicas transformativas: de las 7,941 mipymes que en el año 2024 actuaban en la agropecuaria, 6,322 (79.6%) eran micro.
Según el “Boletín Directorio de Empresas” de la DGII del Segundo trimestre 2025, en términos interanuales (abril 2024-2025) el número de empresas de la “Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca” registradas en la DGII varió poco al pasar de 2.1% a 2.0% (0.1%).
Simultáneamente, la participación relativa de las microempresas en el total de mipymes registradas ante la DGII pasó de 80.5% a 80% en el lapso.
Más grave aún resulta que la cantidad de empleados formales del sector agropecuario, en promedio interanual y del segundo al tercer trimestre de los años 2024-2025, también disminuyó, pasando de 36,557 a 32,146 empleos (-12.06%).
Estas realidades revelan la condición de riesgo imperante en el sector agrícola.
Mejorable mediante una sinergia entre la Presidencia de la República, las autoridades agrícolas nacionales, el Bagrícola y el Banco Central dominicano.
Juntos podrían crear un fondo de facilidad de liquidez ampliada que financie y fomente el desarrollo agroindustrial a través de entidades de intermediación financiera y del Bagrícola.
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