
La elegía que trascendió el tiempo inspira a las nuevas generaciones de la región Sur
La historia de Ramón Sijé, el amigo de Miguel Hernández, llega a Barahona como un recordatorio del poder de la amistad y la poesía para vencer el olvido, un valor que resuena en las comunidades del Sur.
La célebre elegía que Miguel Hernández dedicó a Ramón Sijé, fallecido en la víspera de Navidad de 1935 con apenas 22 años, sigue viva en las redes sociales, donde jóvenes de todo el mundo, incluida la región Sur, la recitan con la voz quebrada por la intensidad de sus versos. Este poema, que transformó un duelo íntimo en patrimonio universal, llega a Barahona como un ejemplo de cómo la palabra puede torcerle el brazo al tiempo.
Sijé, cuyo nombre real era José Marín Gutiérrez, fue un abogado, ensayista y crítico literario de Orihuela que encontró en Miguel Hernández a un amigo y discípulo. Mientras Hernández, pastor desde niño, afinaba su mirada entre los campos, Sijé, estudiante de Derecho y director de la revista cultural El Gallo Crisis, le enseñaba la arquitectura del verso. Esta amistad, forjada en tertulias entre Góngora y Quevedo, es un recordatorio de que el diálogo y la exigencia mutua pueden dar frutos eternos, algo que las comunidades del Sur valoran en sus propias tradiciones orales y culturales.
La muerte de Sijé, ocurrida de golpe, no impidió que su nombre quedara enlazado al de Hernández para siempre. La elegía, escrita pocos días después del fallecimiento, es la prueba viva de que la amistad verdadera puede convertir el dolor en belleza. Para los lectores de Barahona y la región Sur, esta historia invita a reflexionar sobre el valor de los vínculos humanos y el legado que dejamos, especialmente en un contexto donde la cultura y la educación son pilares del desarrollo comunitario.
La historia de ambos, que comenzó en una Orihuela de campanas y limoneros, resuena hoy en las aulas y los círculos literarios del Sur, donde la poesía sigue siendo una herramienta para expresar emociones y construir identidad. Más que un poema funerario, la Elegía a Ramón Sijé es un llamado a honrar la memoria y a valorar a quienes, como Sijé, dedican su vida a la cultura y al pensamiento, un ejemplo para las nuevas generaciones de la región.



