Lecciones sobre voto emocional y redes sociales para los comicios dominicanos
Las elecciones presidenciales de Colombia del pasado domingo dejaron una enseñanza clave: el voto es, en gran medida, una decisión emocional. La contienda, con más de 40 millones de habilitados, mostró el peso de las narrativas y las redes sociales.
El pasado domingo se celebraron las elecciones presidenciales de Colombia, un proceso que despertó gran interés dentro y fuera de sus fronteras. Tres candidatos tenían posibilidades reales: Iván Cepeda, del oficialismo y continuador del proyecto de Gustavo Petro; Paloma Valencia, de la derecha respaldada por Álvaro Uribe; y Abelardo de la Espriella, la gran sorpresa que desafió las estrategias tradicionales.
Más de 40 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar y la jornada transcurrió de manera pacífica y ordenada. Las votaciones concluyeron a las 4:00 de la tarde y pocas horas después ya existían resultados preliminares que permitían conocer la tendencia electoral.
La sorpresa fue el desempeño de Abelardo de la Espriella. Sin una estructura partidaria tradicional ni una larga trayectoria política, logró conectar con un electorado cansado de los discursos convencionales y de las promesas incumplidas. Su mensaje, centrado en la seguridad, el fortalecimiento de la economía y la defensa de valores como la familia, encontró eco en amplios sectores.
Uno de los elementos más importantes fue el papel de las redes sociales. Plataformas como Instagram, X, TikTok y Facebook permitieron que su mensaje llegara de manera directa a millones de personas, demostrando que la comunicación digital puede ser tan importante como las estructuras tradicionales. De la Espriella asoció su imagen a la figura de un tigre, símbolo que proyectó fortaleza, liderazgo y determinación. Las elecciones dejan una enseñanza fundamental: el voto es, en gran medida, una decisión emocional.



