
Ministro Magín Díaz dice que el Estado asume el costo para proteger el bolsillo de la población
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, reiteró este viernes que el Gobierno dispone de los recursos necesarios para sostener los subsidios a los combustibles y evitar que las alzas internacionales se transfieran a los consumidores dominicanos, aunque admitió que esta política presiona las finanzas públicas.
Díaz explicó que el Estado destina alrededor de 135,000 millones de pesos en subsidios para el sector eléctrico y para contener las alzas de los combustibles, una cifra que podría incrementarse en lo que resta del año. El funcionario reconoció que esta medida impacta las finanzas públicas, pero insistió en que es un costo que el Gobierno está dispuesto a asumir para no traspasar los precios internacionales al bolsillo del consumidor.
El titular de Hacienda señaló que los incrementos de los precios internacionales de los derivados del petróleo, sobre todo el diésel y la gasolina, representan un desafío para las autoridades, debido a que estos productos han registrado aumentos superiores a los del propio crudo. En particular, destacó que el diésel, utilizado ampliamente por los sectores agropecuario e industrial, ha duplicado su precio este año, situación que ha obligado al Gobierno a mantener elevados niveles de subsidios.
Díaz consideró necesario promover un diálogo nacional con los sectores productivos, empresariales y sindicales para evaluar las medidas que permitan preservar la estabilidad económica y social. 'Esto es lo que nos ha tocado como gobierno y estamos tomando las decisiones que haya que tomar para preservar la estabilidad de la economía y la estabilidad social en el país', manifestó.
Al ser preguntado sobre la posibilidad de implementar un nuevo plan anticrisis el próximo año, el funcionario evitó adelantar medidas específicas y reiteró que la prioridad inmediata debe ser el diálogo. Defendió las medidas ya tomadas frente a las presiones externas, señalando que, pese a los ajustes realizados en los combustibles y las limitaciones presupuestarias, el país mantiene una estabilidad macroeconómica y social, con una economía que está creciendo y una inflación 'qué está bastante controlada'.



