
Especialista advierte que el pensamiento matemático es vital para médicos y niños
El pediatra neonatólogo y director de la Escuela de Medicina de la PUCMM-CSD alertó que las matemáticas han sido la asignatura olvidada en la formación médica, y llamó a incentivar el pensamiento numérico desde el hogar y la escuela.
El especialista señaló que es un error limitar las matemáticas a arquitectos, economistas o ingenieros, pues el lenguaje cotidiano está lleno de elementos numéricos: segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años, así como el peso en onzas, libras, kilos o gramos. Dijo que frases como 'he sido un profesional exitoso sin tener que lidiar con esos números aburridos' son palabras que jamás deberíamos decir a nuestros hijos.
Explicó que los niños, antes de aprender a hablar, cuando separan, agrupan y ordenan sus juguetes, ya usan las matemáticas de manera instintiva y elemental, y que los padres tienen la obligación de incentivar esa capacidad. Citó a Annie Murphy Paul, autora y columnista del New York Times y Forbes.com: 'Hablar a nuestros niños de números y matemáticas en la casa es una medida de grandes beneficios que les será de gran ayuda cuando tengan que enfrentar sus estudios en la escuela y en la universidad'.
En el ámbito clínico, el médico necesita las matemáticas para interpretar pruebas de laboratorio, calcular dosis, conocer la concentración de los fármacos y programar la bomba de infusión para pasar líquidos y electrolitos a un niño prematuro, algo que si no se hace bien puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. También debe entender, interpretar y analizar las estadísticas de publicaciones, ensayos e investigaciones.
El director de la Escuela de Medicina de la PUCMM-CSD, pediatra emérito y pasado presidente de la Sociedad Dominicana de Pediatría, así como presidente de la Sociedad Dominicana de Vacunología 2025-2027, instó a que desde la casa y la escuela se incentive el pensamiento crítico y matemático de los niños, y a que las universidades eduquen para que sus médicos desarrollen sus propias competencias y no dejen que la inteligencia artificial decida por ellos, pues hay evidencias científicas de que quien deja de razonar para que la tecnología lo haga se hace menos competente.



