Tecnologia

Monitoreo electrónico no sustituye respuesta humana en emergencias

Especialista explica que la tecnología sola no protege a víctimas de violencia de género

La implementación de monitoreo electrónico para casos de violencia de género requiere una discusión técnica seria. Aunque los dispositivos de geolocalización existen desde hace años, su efectividad depende de protocolos, centros de monitoreo y tiempos de respuesta, no solo de la tecnología.

La propuesta de incorporar monitoreo electrónico en casos de violencia de género merece una discusión seria desde la perspectiva tecnológica. Sin embargo, es importante entender que la tecnología representa solo una parte de la solución. Los sistemas de monitoreo electrónico no son nuevos. Existen desde hace años y son utilizados en distintos países para supervisión judicial, arresto domiciliario y protección de víctimas.

Su funcionamiento es relativamente sencillo: dispositivos de geolocalización transmiten ubicación en tiempo real hacia una plataforma central, permitiendo generar alertas cuando se incumplen determinadas restricciones o medidas de alejamiento. Desde el punto de vista técnico, hablamos de tecnologías maduras. GPS, redes móviles, geocercas y sistemas de monitoreo forman parte de soluciones ampliamente utilizadas alrededor del mundo. La capacidad de detectar movimientos, registrar eventos y generar alertas ya existe.

El verdadero desafío comienza después. Una plataforma puede identificar una situación de riesgo en segundos, pero no puede responder por sí sola. La efectividad de estos sistemas depende de la capacidad operativa que exista detrás de cada alerta. Protocolos claros, centros de monitoreo, coordinación institucional y tiempos de respuesta adecuados terminan siendo factores mucho más importantes que el propio dispositivo.

Existe además una realidad que no debe ignorarse. El monitoreo electrónico puede ayudar a supervisar, documentar y advertir situaciones potencialmente peligrosas, pero no constituye una barrera física. Detectar un riesgo y proteger efectivamente a una persona son dos cosas distintas. Por esa razón, la discusión no debería limitarse a la adquisición de dispositivos o plataformas tecnológicas. La pregunta relevante es si existe la estructura necesaria para convertir cada alerta en una respuesta efectiva cuando sea necesario. La tecnología puede fortalecer un proceso. Puede hacerlo más rápido, más visible y más eficiente. Lo que no puede hacer es sustituir procesos que todavía no existen o que no han alcanzado la madurez necesaria para operar de manera consistente. En el caso del monitoreo electrónico, la parte fácil es la tecnología. El verdadero reto está en todo lo que debe ocurrir después de que aparece la primera alerta. Por Javier Alejandro Forteza Ibarra

El Biran

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