Estudio de la CICAD alerta sobre el perfil de los correos humanos y el impacto en las familias
Cerca del 90% de los pequeños transportistas de droga entre América Latina y España delinquían por primera vez, según un estudio de la OEA divulgado este jueves. El informe, basado en entrevistas a 386 presos en España y Perú, revela que más del 60% aceptó por problemas económicos.
El estudio, realizado en los últimos dos años por la Organización de los Estados Americanos (OEA) a través de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), se basa en entrevistas a presos por narcotráfico en España y Perú. Los investigadores entrevistaron a 386 personas de nacionalidades de países de América Latina y el Caribe, y también de otras regiones, para conocer de primera mano el perfil de los correos humanos de droga, también conocidos como mulas.
Según el informe, el perfil descrito se aleja del estereotipo del delincuente profesional: para el 87,5% era su primer encarcelamiento y para el 85,9%, la primera vez que transportaba drogas. Por un pago que oscila entre 6,000 y 9,000 dólares por viaje, esas personas aceptan llevar en sus maletas, o en su cuerpo, drogas, principalmente cocaína, en vuelos directos o mediante escalas.
Antonio Lomba, director del proyecto, explicó en teleconferencia de prensa que "el crimen organizado busca perfiles con múltiples situaciones de vulnerabilidad". Añadió que "una de cada cinco personas han entrado en este tipo de ciclo por coacción o por influencia, no son profesionales del narcotráfico". El transporte lo asumen tanto hombres como mujeres; ellas se convierten en mulas a instancias de su pareja (14% de los casos), en un mayor porcentaje que ellos (0,7%), pero para ambos el principal vector de iniciación son las amistades (61% de los casos).
Los hombres cobran ligeramente más que las mujeres por el transporte de la droga. Según el estudio, las organizaciones criminales pagan en un 70% de los casos todos los gastos, pero cuando se produce la detención desaparecen y el correo humano se queda solo para asumir las consecuencias. "Son gente que se va, deja niños, personas mayores en casa y que dicen que regresan en dos días, y no vuelven en seis, siete años", a causa de las condenas de cárcel, explicó Lomba.


