El retraso en pagos de hasta seis meses afecta a la red prestadora, no al paciente
Cada vez más familias dominicanas pagan un plan complementario de salud esperando mayor cobertura y menos copagos, pero la sostenibilidad de esos beneficios depende de un eslabón poco visible: la liquidez de las clínicas y médicos que prestan el servicio.
Cuando un afiliado usa un plan complementario con cobertura al 100%, sale del centro de salud sin pagar directamente. Sin embargo, la clínica queda esperando que la ARS audite y pague, tras haber comprometido medicamentos, insumos, personal e infraestructura.
El desfase no pone en riesgo la solvencia general del Sistema Dominicano de Seguridad Social. Según la Resolución CNSS No. 48-13, los planes complementarios se financian solo con aportes de afiliados y empleadores, separados de las cotizaciones obligatorias, y requieren autorización de la SISALRIL y separación técnica y financiera en cada ARS.
El problema real es la liquidez operacional de la red privada. Hay casos documentados donde la liquidación de pagos se extiende hasta seis meses. Ese desfase no lo asume la ARS ni lo percibe el paciente al momento de la atención; lo absorben las clínicas mes tras mes.
Además, los servicios complementarios suelen liquidarse con los mismos tarifarios del Plan Básico de Salud, pese a exigir estándares superiores. La SISALRIL y el CNSS tienen vacíos regulatorios: no hay plazo máximo de pago ni tarifas diferenciadas obligatorias, lo que presiona la sostenibilidad del modelo.



