
El pacto que da control a Washington sobre crudo venezolano podría impactar la economía local y el turismo en Barahona.
Mientras Nicolás Maduro publica fotos desde su cautiverio, el acuerdo petrolero con EE. UU. promete cambiar el mapa energético regional. Para el Sur dominicano, esto podría traducirse en variaciones en los precios de los combustibles y nuevas oportunidades turísticas.
CARACAS. En un gesto que muchos interpretan como un intento de mantener su base de apoyo, el depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro compartió este domingo una serie de fotografías en sus redes sociales, acompañadas de un mensaje de 'amor y esperanza' dirigido a sus seguidores. Las imágenes, fechadas el 25 de junio pasado, muestran a Maduro con pantalón y sudadera gris, y fueron difundidas también por su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, y por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Este hecho ocurre días después de que los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos anunciaran un acuerdo petrolero que otorga a Washington el control de más del 20 % de las reservas de crudo venezolano. Según informó la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, el pacto tendrá una vigencia de 25 años y busca una producción superior a 1.5 millones de barriles diarios, lo que podría estabilizar los precios internacionales del petróleo.
Para la región Sur de República Dominicana, esta noticia no es lejana. Barahona, con su creciente industria turística y su dependencia del transporte y la energía, podría sentir los efectos de un mercado petrolero más estable. Una eventual baja en los precios de los combustibles aliviaría los costos de operación de pequeños negocios, hoteles y agricultores de la zona, que han visto mermados sus márgenes por los altos precios del gasoil y la gasolina.
Además, el acuerdo podría abrir nuevas rutas de cooperación energética en el Caribe, lo que algunos analistas locales ven como una oportunidad para que República Dominicana diversifique sus fuentes de suministro. Sin embargo, la incertidumbre política en Venezuela, con Maduro y su esposa Cilia Flores capturados y enfrentando juicios en Nueva York, mantiene la cautela entre los empresarios del Sur, que esperan señales claras de estabilidad.
Mientras tanto, en Caracas, un grupo de chavistas protestó el sábado contra la presencia estadounidense y exigió la liberación de Maduro y Flores, un recordatorio de que la crisis venezolana sigue viva y sus repercusiones podrían llegar a las costas del Sur dominicano.



