La salida del viceministro deja en agenda la continuidad de obras en Barahona y el Sur
Juan Garrigó, viceministro administrativo de la Presidencia, renunció este jueves a su cargo para dedicarse a la Secretaría General del PRM, un movimiento que en el Sur se observa con atención por su posible efecto en proyectos regionales.
La renuncia de Juan Garrigó, formalizada este jueves ante el presidente Luis Abinader, pone fin a seis años de gestión en el Ministerio Administrativo de la Presidencia. Para las provincias del Sur, su salida ocurre en un momento clave, cuando se espera la ejecución de obras de infraestructura y programas de desarrollo turístico en Barahona y Pedernales, que dependen de coordinaciones con el Palacio Nacional.
Garrigó, hijo de la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, y nieto del expresidente Hipólito Mejía, señaló que su retiro responde a 'criterios de coherencia y sentido de responsabilidad'. En la región Sur, su figura ha sido vista como un puente entre el Gobierno central y las comunidades, aunque su labor se centró en la administración interna de la Presidencia.
El dirigente asumirá desde el próximo domingo la Secretaría General del Partido Revolucionario Moderno (PRM), un cargo que, según analistas locales, podría darle mayor peso político a la zona Sur, tradicionalmente marginada en las decisiones partidarias. Sin embargo, su enfoque estará en la organización nacional del partido, lo que podría restarle atención a las demandas de Barahona y sus alrededores.
Durante su gestión, Garrigó afirmó haber priorizado 'el servicio público bajo principios de respeto y preservación de la dignidad de los ciudadanos'. En el Sur, organizaciones comunitarias esperan que el nuevo rol del funcionario no descuide los compromisos pendientes del Gobierno con la región, como la mejora de carreteras y el impulso al turismo sostenible en la costa sur.
La renuncia de Garrigó se produce en un contexto de reorganización gubernamental, y para los residentes de Barahona y comunidades vecinas, el reto será asegurar que la transición no detenga los proyectos que benefician a la región. La dirigencia local del PRM deberá ahora buscar interlocutores que mantengan viva la agenda sureña en el Palacio Nacional.



