En otras palabras Pelegrín Castillo Creado: 28.05.2026 | 14:08 Actualizado: 28.05.2026 | 14:08 En algunos sectores de las clases dirigentes de República Dominada, en buena medida disfuncionales y miopes, ha primado por largo tiempo el temor a la apertura de Cuba a la democracia, el pluralismo y la libertad, dentro de un esquema de economía abierta y competitiva.
Reunificar las Américas
Han preferido la estrategia de atrincheramiento en la isla de Santo Domingo, para integrar y dominar de facto en sociedad con los empresaurios haitianos, el ilusorio “mercado insular de los 25 millones”, que ha demostrado ser de alto riesgo, insostenible.
Siempre he creído lo contrario: a nuestros intereses permanentes le conviene que el hermano pueblo cubano, logre hacer una transición lo menos traumática posible desde la dura dictadura totalitaria que lo enseñorea desde hace más de seis décadas y que ha terminado por colocar a Cuba al borde de una implosion abismal.
Y esto no solo por un deber elemental de solidaridad y de prevención de problemas mayores, sino porque Las Antillas Hispanohablantes, incluyendo a Puerto Rico, junto a Centroamérica, pueden y deben constituirse en el eje articulador de la reunificación de Las Américas- unidad fracturada desde las crisis de Guatemala( 1954) y Cuba( 1959/62) en materia de seguridad continental-, asi como de la integración económica y comercial, desde el 2005 con el rechazo de el ALCA con la cumbre de Las Américas.
Las Américas tienen todo el potencial de ser la zona más libre, segura y próspera del mundo, para dar nacimiento de una nueva civilización, en este contexto de reordenamiento del orden internacional.
Recientemente, un grupo de dominicanos lanzamos una proclama al pueblo cubano, que terminó con las siguientes reflexiones: “En el nuevo orden internacional que va surgiendo, entre las estruendosas luchas de las superpotencias mundiales que reclaman sus áreas de influencia naturales, se perfila con claridad y firmeza el objetivo estratégico de crear un nuevo orden de relaciones panamericanas, con raíces culturales e históricas muy hondas y fuertes.
En este nuevo orden se asocian estrechamente la seguridad continental con la cooperación y la inversión para el desarrollo en libertad y democracia, para cimentar verdaderas relaciones de alianzas y amistad, no de vasallaje ni de miedo”.
“El Caribe antillano, y más concretamente “las tres hermanas”-Cuba, Dominicana y Puerto Rico-han sido, son y serán la tercera frontera geopolítica de los Estados Unidos; y, como expresó José Martí con clarividencia genial, en una carta histórica a su fraterno amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal: “Las Antillas Libres salvarán la independencia de nuestra América y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo”.
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