Adiós a un gigante del jazz contemporáneo
El universo del jazz perdió este lunes a uno de sus exponentes más trascendentales. Sonny Rollins, apodado el Coloso del Saxofón, falleció a los 95 años en su domicilio de Woodstock, Nueva York. Su publicista Terri Hinte comunicó la noticia sin detallar las causas del deceso.
Nacido en Harlem el 7 de septiembre de 1930, Rollins fue el menor de tres hermanos en una familia de migrantes procedentes de las Islas Vírgenes. Su carrera despegó durante la década de 1950, período en el que colaboró con figuras legendarias como Thelonious Monk, Dizzy Gillespie, Miles Davis y Max Roach, además de grabar sus álbumes más celebrados como líder de formación.
Un legado que trasciende generaciones
Su sonido característico —un tono con vibrato ligero— fue comparado con el del legendario Coleman Hawkins, pionero del saxofón tenor en el jazz. La Biblioteca del Congreso estadounidense incorporó en 2017 una selección de sus grabaciones al Registro Nacional, destacando que el álbum Saxophone Colossus se convertiría en referencia indiscutible para los aficionados.
Entre sus colaboraciones artísticas brillan los trabajos junto a Don Cherry, Ron Carter, Herbie Hancock y Elvin Jones. Rollins también compuso la banda sonora del filme británico Alfie en 1996. En una reflexión de 2009, el músico expresó su convicción de que la existencia creativa trasciende la vida terrenal, dejando entrever la profundidad espiritual que acompañó siempre a su arte.



