La guerra arancelaria amenaza el turismo y las exportaciones de la región Sur
Las declaraciones del presidente estadounidense sobre México ponen en riesgo el T-MEC, del que dependen empleos y sectores clave en Barahona y el Sur.
Donald Trump aseguró que México no tiene nada que ofrecer a EE. UU., excepto 'tamales picantes y tomates', pese a que el país vecino es uno de sus principales socios comerciales. El presidente republicano, en el Despacho Oval, insistió en que su país no perdería nada si rompiera el comercio con México, aunque reconoció que mantiene una buena relación con la presidenta Claudia Sheinbaum y que no interrumpirá los lazos históricos.
Estas tensiones comerciales en Norteamérica encienden las alarmas en República Dominicana, especialmente en el Sur profundo. La región depende de la estabilidad económica de Estados Unidos, su principal socio comercial, y de un turismo que se nutre de visitantes norteamericanos. Un conflicto prolongado podría encarecer productos, frenar inversiones y afectar el flujo de remesas que llegan a Barahona y comunidades vecinas.
El T-MEC, firmado en 2018, es el marco que regula el comercio entre México, EE. UU. y Canadá. La reciente disputa con Canadá, con aranceles del 50 % sobre 20,000 millones de dólares, y la respuesta de Ottawa, ponen en duda el futuro del tratado. Los productores locales y pequeños empresarios del Sur deben prepararse para un escenario de mayor volatilidad en los precios internacionales.
Mientras tanto, Claudia Sheinbaum confía en alcanzar un entendimiento con Washington en seguridad y comercio. La próxima ronda de conversaciones está prevista para septiembre, tras el encuentro de julio en Ciudad de México entre Jamieson Greer y Marcelo Ebrard. Para el Sur, la decisión de Trump no es lejana: cualquier cambio en la política comercial de EE. UU. repercute directamente en la economía de las familias dominicanas.
La región Sur, con su potencial turístico y agroexportador, debe seguir de cerca estas negociaciones. La estabilidad del T-MEC no solo importa a México, sino a todos los países que dependen del dinamismo económico de Norteamérica, como República Dominicana.



