Nacional

Una oportunidad llamada RD

Hace algunos meses escribía en este mismo espacio, una reflexión titulada “Que la victoria nos encuentre trabajando”. La invitación era a seguir avanzando como país que en medio de un escenario internacional marcado por la incertidrumbre, enfrentaba grandes retos para volver al ritmo habitual de crecimiento.

Hoy, los números comienzan a confirmar que aquel esfuerzo está dando resultados. La economía dominicana acumula un crecimiento de alrededor de 4.5% en lo que va del año 2026, lo que representa más del doble del crecimiento registrado durante igual período del año anterior. La inversión extranjera directa también mantiene su dinamismo, alcanzando US$3,276.5 millones al cierre de junio, un 7.7% más que en igual período de 2025.

Son buenas noticias, pero también nos plantean una nueva responsabilidad: ¿Cómo hacemos para que este crecimiento no sea solamente un buen momento, sino el inicio de una etapa de mayor desarrollo?

La respuesta pasa, necesariamente, por fortalecer las condiciones que hacen posible la inversión, la producción y la generación de empleos; y aquí la institucionalidad juega un papel fundamental; crecer también significa facilitar.

Debemos continuar reduciendo la burocracia, especialmente en sectores estratégicos como la construcción. Los avances en la permisología demuestran que cuando eliminamos duplicidades, hacemos más transparentes los procesos y reducimos tiempos innecesarios, la inversión responde.

Pero facilitar no significa eliminar controles, significa construir un Estado más eficiente, previsible y transparente, donde quien quiera invertir pueda saber qué necesita, quién debe decidir y cuánto tiempo tomará obtener una respuesta. Eso también es seguridad jurídica, la confianza necesita instituciones.

Como abogado, siempre he entendido la seguridad jurídica como algo mucho más amplio que el cumplimiento de una norma, es la confianza de saber que las reglas existen, que se aplican de manera consistente y que existen instituciones capaces de hacerlas cumplir.

Por eso debemos continuar fortaleciendo nuestra justicia, procurando que quienes ocupan las posiciones más importantes del sistema judicial respondan a criterios de independencia, capacidad técnica, integridad y compromiso institucional.

Un inversionista no solamente pregunta cuánto puede ganar en un país, también quiere saber qué ocurrirá sí algo sale mal, y ahí comienza el verdadero valor de un sistema de justicia confiable.

El crecimiento necesita infraestructura y seguridad; la transformación de nuestra Policía Nacional debe continuar hasta convertirse en una verdadera política de Estado. La seguridad ciudadana es también seguridad para quien emprende, trabaja, produce e invierte.

De igual manera, debemos seguir fortaleciendo nuestro sistema eléctrico; el crecimiento económico trae consigo una mayor demanda de energía y nos obliga a anticiparnos: más generación, mejor transmisión, menores pérdidas y mayor eficiencia.

El crecimiento de hoy no puede convertirse en la limitación de mañana. Las mipymes representan aproximadamente el 98% del tejido empresarial dominicano y más del 60% del empleo. Fortalecerlas implica facilitar su formalización, acceso al crédito, contratación, innovación y participación en los mercados; pero también debemos continuar creando condiciones competitivas para las grandes industrias, zonas francas e inversionistas que generan empleos, exportaciones, tecnología y nuevas cadenas de valor.

En definitiva, no se trata de escoger entre unos y otros; la verdad es que una economía fuerte, necesita de todos. Ahora comienza el verdadero desafío, República Dominicana atraviesa un momento que debemos aprovechar. Los indicadores económicos mejoran, la inversión continúa llegando. La actividad productiva responde, pero los buenos ciclos económicos no se sostienen solos, necesitan instituciones fuertes, reglas claras, justicia confiable, seguridad ciudadana, energía suficiente, menos burocracia y políticas públicas que incentiven la productividad.

Hace unos meses escribí que debíamos trabajar para que la victoria nos encontrara, hoy creo que el mensaje debe evolucionar: Ahora que la victoria comienza a encontrarnos, debemos estar preparados para sostenerla.

El reto ya no es demostrar que República Dominicana puede crecer; los números comienzan a hacerlo por nosotros, el verdadero reto es convertir ese crecimiento en desarrollo sostenible, sin perder aquello que lo hace posible: el orden, la institucionalidad, la seguridad jurídica y la confianza.

Porque crecer es importante, pero crecer bien es lo que verdaderamente puede transformar un país.


Por: William Encarnación.-

El Biran

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