Un botadero sin control que acumula más de diez años de contaminación en el valle
Una extensa mancha de residuos interrumpe el verdor del paisaje montañoso de Constanza, el municipio a 1,164 metros de altitud que el turismo denomina la Suiza del Caribe. El vertedero a cielo abierto, ubicado a tres kilómetros del centro urbano, se ha convertido en el principal dolor de cabeza para las autoridades locales, que no encuentran una solución definitiva tras una década de intentos fallidos.
El alcalde Francisco Antonio Marte calcula que diariamente se depositan 100 toneladas de basura, sin incluir los residuos de empacadoras e invernaderos. La humareda y el hedor resultan insostenibles, afectando incluso a las villas turísticas de las inmediaciones y al santuario del Divino Niño, uno de los puntos más concurridos del municipio por su vista panorámica.
El peligro silencioso de los lixiviados hacia la presa de Sabana Yegua
El botadero se asienta en una pendiente contigua a una cañada que desemboca en el arroyo Hondo, afluente directo del río Al Medio. Este cauce alimenta la presa de Sabana Yegua, fuente de agua potable para Bohechío y otras comunidades del sur. Una inspección aérea confirmó que desechos ya caen sobre la corriente, lo que anticipa un daño ambiental comparable al provocado por Duquesa en Santo Domingo.
En 2023, el presidente Abinader fijó la meta de erradicar los 240 vertederos del país para 2027. Sin embargo, a julio de 2025 solo se habían clausurado 20, un ritmo que hace inviable el objetivo. La controversia en torno a la Ley 98-25 de Residuos Sólidos y la suspensión del cobro de cuotas empresariales añaden más obstáculos a la solución definitiva.



