
TORONTO, CANADÁ.– El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha llevado a la práctica su doctrina de resistencia frente a las grandes potencias al desafiar las presiones comerciales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Carney, quien ocupa el cargo de primer ministro número 24 de Canadá, ha construido su trayectoria profesional en medio de algunas de las mayores crisis económicas y políticas de las últimas décadas.
Fue gobernador del Banco de Canadá desde febrero de 2008, cuando estalló la crisis financiera global. Posteriormente dirigió el Banco de Inglaterra entre 2013 y 2020, durante el complejo proceso del Brexit.
Carney convierte su doctrina en acción
En enero de 2026, Carney pronunció en Davos, Suiza, un discurso que marcó su posición frente al nuevo escenario internacional.
Ante líderes de distintos países, sostuvo que el mundo atraviesa una ruptura provocada por el uso de los aranceles, la integración económica y la infraestructura financiera como herramientas de presión.
Su propuesta fue clara: reducir la vulnerabilidad de las economías, fortalecer los mercados internos y diversificar las relaciones comerciales para evitar negociaciones desde una posición de subordinación.
Ocho meses después, el primer ministro canadiense aplica esa estrategia ante Washington. La semana pasada rechazó las condiciones planteadas por la Administración Trump para evitar una nueva ronda de aranceles.
Carney considera que aceptar esas exigencias supondría una subordinación de Canadá frente a Estados Unidos.
La posición del mandatario cuenta con un amplio respaldo popular. Una encuesta realizada por Angus Reid los días 22 y 23 de agosto señala que el 76 % de los canadienses apoya su postura de resistencia ante Washington.
Canadá asume el costo de enfrentarse a Washington
La respuesta canadiense entrará en vigor el 8 de septiembre y afectará productos estadounidenses valorados en unos 27.600 millones de dólares canadienses, equivalentes a unos 20.000 millones de dólares estadounidenses.
Los nuevos gravámenes alcanzarán tasas de hasta el 50 %, en una medida que aumenta la tensión comercial entre los dos países.
Sin embargo, la estrategia representa importantes riesgos para Canadá. Cerca del 70 % de sus exportaciones tienen como destino Estados Unidos, por lo que una escalada arancelaria podría afectar empleos, inversiones y cadenas de suministro.
La misma encuesta de Angus Reid refleja esa preocupación. Aunque la mayoría respalda la resistencia de Carney, el 38 % de los trabajadores teme perder su empleo y el 89 % prevé un aumento en el costo de bienes y servicios.
Un banquero acostumbrado a las grandes crisis
Hasta ahora, la imagen de Carney se ha fortalecido con cada crisis que ha enfrentado durante su carrera.
Durante la crisis financiera de 2008, Canadá logró sortear el impacto mejor que otras economías avanzadas. La gestión de Carney al frente del banco central canadiense contribuyó a elevar su perfil internacional.
Más tarde, como gobernador del Banco de Inglaterra, enfrentó las consecuencias económicas del Brexit y adoptó medidas para garantizar la liquidez y reducir la incertidumbre financiera.
Su actuación fue elogiada por distintas figuras del mundo empresarial. Ana Botín, presidenta del Banco Santander, llegó a afirmar que Carney había ayudado a “enderezar la nave”.
La prueba definitiva frente a Trump
Ahora, el desafío es diferente. Carney ya no enfrenta solamente una crisis financiera, sino una disputa comercial y política con el principal socio económico de Canadá.
El historiador y exredactor de discursos de la Casa Blanca Ted Widmer destacó recientemente la actuación del primer ministro canadiense y lo describió como un banquero sobrio con una autoridad firme.
La periodista Micheline Maynard, de The Boston Globe, también ha señalado que Carney se ha convertido en uno de los pocos líderes aliados dispuestos a resistir abiertamente la presión ejercida por Trump.
El enfrentamiento con Washington se perfila así como la mayor prueba política para el primer ministro canadiense.
En Davos, Carney explicó cómo las potencias medias deberían responder ante vecinos mucho más poderosos. Ahora deberá demostrar que Canadá puede sostener esa posición y asumir el costo económico de resistir a Estados Unidos.



