Una promesa de 400 millones que lleva cuatro años sin materializarse en la serranía
En enero de 2022, el entonces ministro de Obras Públicas, Deligne Ascención, anunció una inversión de 400 millones de pesos para completar los 27 kilómetros que separan Guayabal, en Azua, de Constanza, en La Vega. Cuatro años después, la partida ni siquiera figura en el Presupuesto General del Estado, fase previa indispensable para licitar la construcción, y más de veinte comunidades permanecen a la espera de una solución definitiva.
Un recorrido de este medio constató que atravesar el tramo desde El Tetero hasta Constanza es una odisea: derrumbes, pedregales que maltratan los vehículos y precipicios sin margen de error. En temporada lluviosa, las cañadas que cruzan la serpenteante vía la tornan intransitable, dejando aislados a cientos de campesinos que dependen de ese camino para sus actividades cotidianas.
Una conexión vital para la agricultura y el turismo serrano
La culminación del proyecto uniría el Cibao con el sur y detonaría el turismo comunitario en localidades como Las Lagunas, Los Fríos, El Montazo y El Tetero. También aceleraría el traslado de rubros agrícolas hacia los mercados. Anteriormente, los residentes que emigraban a Santiago debían dar un rodeo por Santo Domingo, lo que encarecía y alargaba el viaje significativamente.
Los comunitarios protagonizaron cadenas humanas en 2016 y en julio de 2025 como protesta. Wilkin Abreu, director municipal de Las Lagunas, denunció que Medio Ambiente ha obstaculizado el mantenimiento del camino alegando que es área protegida, pese a que no se talan árboles ni se abren trochas nuevas en la zona.



