

La creación es el primer regalo que Dios puso en nuestras manos y la manifestación más antigua de su amor por la humanidad.
El primer regalo de Dios
Cada árbol, cada río y cada paisaje hablan de su bondad y nos recuerdan que somos administradores, no dueños absolutos de la tierra.
Ser ciudadanos responsables implica también proteger nuestra casa común, evitando el desperdicio, promoviendo el cuidado del medio ambiente y pensando en las generaciones futuras.
Amar a la patria no consiste únicamente en honrar su historia o enarbolar su bandera; también significa preservar los recursos que la sostienen y embellecer el lugar donde vivimos.
Quien cuida la creación demuestra gratitud a Dios y deja un buen legado para quienes vendrán después.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.
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