El proceso contra Duane 'Keffe D' Davis, único acusado, se extenderá de cuatro a cinco semanas
El juicio contra Duane 'Keffe D' Davis, señalado por la Fiscalía como organizador del asesinato del rapero Tupac Shakur en 1996, comenzó este lunes en Las Vegas con la presentación de una grabación policial y un libro de memorias del propio acusado como pruebas centrales.
Davis, de 63 años, es el único acusado en el caso y enfrenta un cargo de asesinato con arma mortal con la intención de promover, facilitar o ayudar a una banda criminal en la muerte de Shakur, considerado uno de los raperos más influyentes de todos los tiempos.
La Fiscalía del condado de Clark (Nevada) inició la presentación desvelando partes de una grabación de Davis en una conversación con la policía en 2008, en la que acepta que viajaba en un vehículo con sus amigos y vio a Shakur como pasajero en un BMW asomándose por la ventana. «Tupac se delató», dijo Davis en la grabación. «De lo contrario, se habría escapado», según información citada por The New York Times.
También utilizará como prueba las memorias que Davis publicó en 2019, tituladas 'Compton Street Legend', en las que habló sobre el papel de la pandilla Crips en la muerte de Shakur y se describió a sí mismo como «uno de los pocos testigos presenciales vivos del asesinato de Tupac». El primer testigo llamado por la Fiscalía fue Garry Dale, un policía de Las Vegas que acompañó a Shakur en la ambulancia tras resultar herido la noche del 7 de septiembre, tras acudir a una pelea de Mike Tyson.
Dale contó que durante el trayecto le preguntó a Shakur quién le había disparado; el rapero respondió que no lo sabía, pero añadió: «Nosotros nos encargaremos de eso». La defensa de Davis asegura que la Fiscalía carece de pruebas contundentes y se basa en las propias declaraciones del acusado, quien ha dicho que sus memorias se basan en ficción. Davis se declaró inocente en noviembre de 2023 y ha permanecido en custodia con una fianza de 750.000 dólares desde su arresto. La investigación permaneció abierta durante casi tres décadas sin detenidos, hasta que las declaraciones públicas del acusado dieron un nuevo impulso al caso. Se espera que el juicio dure entre cuatro y cinco semanas.


