Economia

¿Qué tan vulnerables son los mercados financieros de Estados Unidos?

¿Qué tan vulnerables son los mercados financieros de Estados Unidos?
¿Qué tan vulnerables son los mercados financieros de Estados Unidos?

A pesar del aumento de las tensiones geopolíticas y de la creciente incertidumbre económica, los mercados bursátiles de Estados Unidos continúan alcanzando nuevos máximos y desafiando las normas históricas de valoración.

¿Qué tan vulnerables son los mercados financieros de Estados Unidos?

Con un nivel de 41.97, el índice CAPE de Shiller (relación precio-beneficio ajustada cíclicamente) se encuentra cerca de su máximo histórico y muy por encima de su mediana de largo plazo, situada aproximadamente en 16.

Al mismo tiempo, el Indicador Buffett —la relación entre la capitalización total del mercado bursátil estadounidense y el producto interno bruto (PIB), ampliamente considerado un barómetro de la valoración general del mercado— está enviando señales de alarma.

Una proporción de entre 75 % y 90 % suele considerarse razonable, mientras que niveles superiores al 120 % indican que el mercado está significativamente sobrevalorado.

Actualmente, ese indicador supera el 230 %.

Aunque los inversionistas más sofisticados quizá no basen sus decisiones directamente en estas métricas, indicadores como estos alimentan la creciente preocupación de que los mercados financieros hayan entrado en territorio de burbuja.

Y las elevadas valoraciones son solo una parte de la historia: diversos indicadores de endeudamiento sugieren que el nivel de apalancamiento del sistema financiero podría tener repercusiones económicas que aún no han sido plenamente apreciadas.

Las estimaciones actuales, por ejemplo, indican que el repunte del mercado bursátil estadounidense está siendo impulsado por más de un billón de dólares obtenidos mediante préstamos.

Según la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (FINRA), la deuda de margen en Estados Unidos —el dinero que los inversionistas toman prestado de las casas de bolsa para comprar valores— aumentó un 54 % durante el último año, hasta alcanzar un récord de 1.4 billones de dólares.

Este nivel de apalancamiento es comparable al tamaño de cada una de las principales categorías de deuda de los consumidores estadounidenses, incluidos los préstamos para automóviles, los préstamos estudiantiles y las deudas de tarjetas de crédito, lo que deja a una economía ya altamente endeudada cada vez más expuesta a una fuerte corrección del mercado.

De manera preocupante, muchos inversionistas en fondos cotizados apalancados (ETF apalancados) quizá no comprendan plenamente que el rebalanceo diario de estos productos los expone, en la práctica, a una importante posición corta frente a la volatilidad.

En otras palabras, están apostando implícitamente a que la volatilidad del mercado se mantendrá baja o incluso disminuirá.

Sin embargo, si los mercados experimentaran fuertes oscilaciones en los precios, los inversionistas en ETF apalancados podrían sufrir pérdidas significativas, obligando a esos fondos a rebalancear sus posiciones de una manera que intensificaría la presión vendedora.

En consecuencia, estos instrumentos podrían agravar la inestabilidad del mercado en caso de una liquidación generalizada.

El crédito privado representa otra importante fuente de vulnerabilidad.

Fuera del sistema bancario tradicional, una versión moderna de lo que el economista John Kenneth Galbraith denominó el bezzle —fraudes no detectados dentro del sistema financiero— podría estar expandiéndose de forma constante.

Dado que gran parte del mercado de crédito privado permanece fuera del alcance de los reguladores, resulta difícil evaluar la verdadera magnitud del apalancamiento y los riesgos asociados.

Como consecuencia, es imposible determinar si existe suficiente capital reservado para absorber las pérdidas derivadas del creciente endeudamiento fuera del sistema bancario tradicional.

En su carta a los accionistas de 2025, el director ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon, señaló que las instituciones no bancarias representan actualmente el 64 % de los préstamos apalancados, frente al 54 % registrado en 2010.

Asimismo, su participación en la originación de hipotecas aumentó del 9 % al 77 % durante ese mismo período.

A medida que los gobiernos —incluidos los de Estados Unidos, Reino Unido y Japón— dependen cada vez más de financiamiento a corto plazo, también aumentan los riesgos en los mercados de renta fija.

En Estados Unidos, aproximadamente el 20 % de la deuda federal en circulación corresponde a letras del Tesoro de corto plazo.

Si bien esta estrategia reduce los costos de financiamiento en el corto plazo, también expone al gobierno a un mayor riesgo de refinanciación si las tasas de interés permanecen elevadas o continúan aumentando.

Mientras tanto, los fondos de pensiones y las compañías aseguradoras han reducido sus compras de bonos gubernamentales de largo plazo, dejando ese espacio a los fondos de cobertura (hedge funds).

Como estos últimos suelen negociar sus posiciones con mayor frecuencia, este cambio podría incrementar la volatilidad de los mercados.

Al menos dos factores podrían desencadenar una fuerte corrección bursátil con efectos perjudiciales sobre la economía real.

El primero es un aumento de las tasas de interés.

Aunque las presiones inflacionarias derivadas de la guerra con Irán parecen haberse moderado, persiste una considerable incertidumbre sobre si el alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán y las negociaciones en curso garantizarán el flujo ininterrumpido de suministros energéticos a través del estrecho de Ormuz.

Más fundamentalmente, la reciente caída de los precios del petróleo y de otras materias primas podría no ser suficiente para controlar la inflación.

En este sentido, el presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Neel Kashkari, afirmó recientemente que espera un aumento adicional de las tasas de interés este año, citando presiones inflacionarias que van más allá del petróleo y el gas.

El segundo posible detonante es la concentración del riesgo en el mercado bursátil estadounidense.

Dado que las expectativas sobre la inversión, el crecimiento económico y las valoraciones bursátiles de Estados Unidos dependen cada vez más de la inteligencia artificial, unos resultados trimestrales o unas previsiones decepcionantes por parte de una gran empresa del sector podrían provocar una venta masiva en todo el mercado.

El hecho de que Apple, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla —las denominadas “Siete Magníficas”— representen actualmente cerca de un tercio de la capitalización total del índice S&P 500 constituye una importante vulnerabilidad para los mercados financieros.

Es cierto que se espera que las Siete Magníficas inviertan conjuntamente 725,000 millones de dólares en gastos de capital durante 2026, principalmente en centros de datos e infraestructura para inteligencia artificial, una cifra equivalente a más del 2 % del PIB estadounidense.

Pero, aunque este impulso inversor probablemente favorezca el crecimiento económico de Estados Unidos, también implica riesgos considerables.

Si estos planes de inversión se reducen —o si la inteligencia artificial no logra generar las ganancias de productividad que esperan los inversionistas—, el impacto resultante podría ser muy difícil de contener.

Dambisa Moyo, economista internacional, es autora de Edge of Chaos: Why Democracy Is Failing to Deliver Economic Growth—and How to Fix It (Basic Books, 2018).

Tags relacionados LAS MÁS RECIENTES Edición impresa Desde la última butaca cambio de estrategia terremotos razones.

El Biran

El Birán es un medio digital informativo del sur del país, comprometido con ofrecer noticias veraces, análisis oportunos y una mirada objetiva sobre los acontecimientos más relevantes de la región y el país. Nuestro propósito es informar con responsabilidad, ética y cercanía a la comunidad.

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button