El Sur dominicano sigue siendo punto de partida de viajes ilegales; riesgo y costo humano
La Guardia Costera de EE.UU. informó este viernes de la repatriación de 75 migrantes, la mayoría dominicanos, tras interceptar una embarcación improvisada en el Pasaje de la Mona. Para Barahona y las provincias del Sur, este hecho refleja la persistente presión migratoria que afecta a las comunidades costeras.
La Guardia Costera estadounidense repatrió este viernes a 75 migrantes a República Dominicana, luego de interceptar una embarcación improvisada y sobrecargada en el Pasaje de la Mona, frente a la costa oeste de Puerto Rico. Entre los rescatados hay 73 dominicanos y cuatro haitianos, lo que evidencia que la ruta marítima ilegal sigue activa desde el Sur del país.
Para la región Sur, esta noticia subraya el riesgo que corren cientos de personas de Barahona, Azua y otras provincias costeras que intentan llegar a Puerto Rico en busca de mejores oportunidades. El comandante Matthew Pinhey, del buque 'Joseph Doyle', destacó que la embarcación 'gravemente sobrecargada' pudo haber volcado fácilmente, lo que habría sido una tragedia para las familias de estas comunidades.
El operativo, coordinado entre la Guardia Costera y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, incluyó el despegue de un helicóptero MH-60T Jayhawk desde la Base Aérea de Borinquen. El comandante Matthew Romano advirtió que estos viajes son 'extremadamente peligrosos' y que quienes participen se enfrentan a procesos judiciales o repatriación inmediata, un mensaje que resuena en los puertos del Sur.
El Pasaje de la Mona sigue siendo una ruta migratoria crítica para dominicanos y haitianos, y su impacto se siente directamente en la economía y la seguridad de las comunidades sureñas. Las autoridades locales llaman a la población a no arriesgar sus vidas en embarcaciones no aptas para la navegación, mientras el flujo migratorio continúa siendo un desafío para la región.

