Países de Europa y América Latina regresan al papel y limitan pantallas en las aulas
Varios países de Europa y América Latina están volviendo a los libros impresos, las pizarras, el lápiz y el papel en las aulas, ante el impacto del uso excesivo de dispositivos electrónicos en la concentración, atención y aprendizaje de los estudiantes. La tendencia no implica abandonar la tecnología, sino utilizarla de forma más equilibrada y con criterio pedagógico.
Suecia, Finlandia, Noruega, Francia, Italia y Dinamarca han retirado las pantallas de las aulas, luego de invertir miles de millones de dólares en investigaciones que les llevaron a tomar esa decisión radical. Suecia, uno de los países más tecnológicos de Europa, asignó a las escuelas más de US$200 millones en subvenciones para invertir en libros de texto y guías para profesores.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció recientemente la restricción total del uso de teléfonos celulares, tabletas y pantallas en escuelas de educación básica, públicas y privadas, a partir del 3 de noviembre de 2026. La mandataria argumentó que la medida busca proteger la salud mental, evitar distracciones y fomentar la convivencia y lectura impresa.
El Congreso chileno prohibió por ley el uso de dispositivos móviles, incluyendo teléfonos y tabletas, en colegios públicos y privados de educación básica y media. Brasil es considerado el pionero en América de esta práctica al prohibir de forma estricta los dispositivos en sus aulas. En Argentina, múltiples provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) han emitido normativas para prohibir de forma tajante el uso de teléfonos y pantallas personales en las aulas de nivel inicial, primario y secundario.
En Estados Unidos, un proyecto de ley bipartidista a nivel nacional busca otorgar fondos federales masivos para ayudar a las escuelas de todo el país a implementar y hacer cumplir de forma estricta el almacenamiento seguro de los dispositivos durante las clases. Al menos 6 estados, incluyendo Alabama, Iowa, Utah, Virginia y Tennessee, aprobaron normativas específicas para regular, limitar o auditar el tiempo de pantalla en las actividades escolares cotidianas.



