La disputa legal del artista no frena su música, pero sí preocupa a fanáticos locales
El reguetonero Daddy Yankee sufrió un nuevo revés en su disputa legal con su exesposa Mireddys González, una noticia que resuena en Barahona y la región Sur, donde su música es parte de la banda sonora de fiestas y celebraciones.
El cantante y compositor Ramón Luis Ayala Rodríguez, conocido artísticamente como Daddy Yankee, sufrió un nuevo revés en su disputa legal con su exesposa, Mireddys González, por la liquidación de bienes gananciales. La noticia, que llega desde Puerto Rico, tiene eco en la región Sur, donde el reguetón es un género ampliamente escuchado y sus presentaciones han llenado espacios en ciudades como Barahona y Azua.
De acuerdo con la periodista Sylvia Hernández, el juez Ismael Álvarez Burgos, del Tribunal de Carolina, declaró no ha lugar a la solicitud de consolidación de casos que había iniciado el artista. La reciente decisión llega después de la denegación del Tribunal Supremo sobre los pleitos por los bienes comunes del reguetonero con González, lo que mantiene en vilo a sus seguidores en el Sur, quienes esperan que el artista pueda seguir dedicándose a su carrera musical sin distracciones legales.
“Luego de examinar el expediente y las posiciones de ambas partes, el Tribunal determina que en estos momentos no existen cuestiones comunes de hechos o de derecho, que justifique la consolidación solicitada, por lo que declara no ha lugar la solicitud de consolidar”, señaló el magistrado. Esta decisión podría retrasar cualquier acuerdo económico, pero no afecta directamente a los fanáticos dominicanos, que siguen disfrutando de sus éxitos en emisoras locales y plataformas digitales.
Ayala buscaba obtener la división y liquidación de la comunidad de bienes postgananciales existentes entre ambos, un proceso que, aunque lejano, genera interés en la diáspora dominicana en Puerto Rico y en aquellos que desde el Sur siguen de cerca la vida de los artistas urbanos. Para muchos barahoneros, la resolución de este caso es un recordatorio de que incluso las estrellas internacionales enfrentan disputas personales que pueden afectar su estabilidad emocional y profesional.



