Una jornada de alta tensión se vivió este sábado en los alrededores del centro de detención Delaney Hall, en Newark, cuando manifestantes que respaldan al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se presentaron por primera vez frente a las instalaciones. Allí se toparon con un grupo de activistas que llevan más de una semana protestando por las condiciones que padecen los migrantes recluidos.
Medios locales reportaron que agentes federales con escudos antidisturbios, algunos portando fusiles, montaron guardia en la entrada del recinto junto a un vehículo blindado. Aunque la jornada no registró enfrentamientos tan violentos como los del jueves —que dejaron nueve detenidos—, los cruces verbales entre ambos bandos fueron constantes.
Zona protegida para la protesta pacífica
Como respuesta a los disturbios recientes, la gobernadora demócrata Mikie Sherrill estableció un perímetro de seguridad para garantizar el derecho a la manifestación pacífica frente al centro. La funcionaria argumentó que busca evitar episodios como los ocurridos en Mineápolis en enero, donde agentes migratorios dispararon contra dos ciudadanos que protestaban contra las redadas.
Legisladores, activistas y familiares de los internos mantienen una vigilia permanente desde hace más de una semana para exigir respuestas sobre lo que sucede dentro de la instalación, que opera bajo gestión privada y aloja a aproximadamente 300 inmigrantes.
Huelga de hambre y denuncias de maltrato
Parte de la población recluida inició una huelga de hambre tras denunciar que soportan condiciones inhumanas en el centro de detención. La movilización de activistas a las puertas de Delaney Hall se ha convertido en un símbolo de la resistencia contra las políticas migratorias de la administración Trump, que ha intensificado las operaciones de captura y deportación desde su regreso al poder.



