
La violencia en Haití impacta a Barahona y la región Sur; el llamado pontificio resalta la urgencia.
El papa León XIV pidió este domingo la liberación sin demora de los secuestrados en Haití tras la masacre de Kenscoff, un hecho que agrava la inestabilidad en la frontera y preocupa a las comunidades del Sur dominicano.
CIUDAD DEL VATICANO. El papa León XIV reclamó este domingo la liberación «sin demora» de las personas secuestradas en Haití, luego de la masacre de Kenscoff que dejó cerca de medio centenar de muertos y 60 rehenes, de los cuales 13 ya fueron liberados. El pontífice, quien habló tras el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, expresó su «cercanía orante» a las víctimas y pidió a las autoridades haitianas garantizar la seguridad de la población.
Para los residentes de Barahona y toda la región Sur, la crisis haitiana no es un tema lejano: el flujo migratorio, el comercio fronterizo y la seguridad ciudadana se ven afectados por la violencia que se vive en el vecino país. El llamado del Papa a «poner fin a toda forma de violencia» resuena con fuerza en comunidades que dependen de la estabilidad de la frontera.
Los datos de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (Binuh) constatan que solo en el segundo trimestre de 2026 al menos 1,408 personas fueron asesinadas y 656 resultaron heridas. Estas cifras reflejan una espiral de violencia que amenaza con desbordarse y que ya impacta el turismo y la inversión en la zona Sur de República Dominicana.
Carlos Ruiz Massieu, responsable de la Binuh, urgió a las autoridades haitianas a «romper con el ciclo de impunidad» y castigar a quienes financian a las pandillas. Mientras tanto, las iglesias y organizaciones comunitarias del Sur han comenzado a organizar jornadas de oración y solidaridad, pidiendo que se restablezca la paz en la isla.



