

Los niños del Hogar Escuela Santo Domingo Savio en una de las tantas actividades de arte y cultura.
Hogar Escuela Santo Domingo Savio: puerta abierta para la niñez necesitada
fuente externa Para muchos niños, tener una cama propia, comer tres veces al día o asistir a la escuela son experiencias cotidianas.
Sin embargo, para otros representan un sueño que apenas comienza a hacerse realidad cuando cruzan las puertas del Hogar Escuela Santo Domingo Savio.
Desde hace más de siete décadas, esta institución salesiana ha dedicado sus esfuerzos a transformar la vida de niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad, ofreciéndoles educación, acompañamiento y la oportunidad de construir un futuro diferente.
El hogar de la casa salesiana también tiene un campo de fútbol.
fuente externa La historia del Hogar Santo Domingo Savio comenzó en 1955, cuando los salesianos asumieron la administración del antiguo reformatorio por solicitud del entonces gobierno y evolucionó con el paso de los años hasta convertirse en una institución que hoy integra una casa hogar, una escuela primaria, un politécnico de modalidad técnica y un oratorio dedicado al acompañamiento pastoral y recreativo de niños y jóvenes.
Transformar vidas Actualmente, la casa hogar acoge a 40 niños y adolescentes, de entre 8 y 16 años, provenientes de familias que enfrentan situaciones de pobreza extrema, hacinamiento o la pérdida de uno de sus padres.
El padre Jude Jojy, director del hogar, explicó a LISTÍN DIARIO que el modelo de atención evolucionó para garantizar el derecho de los menores a mantener el contacto con su entorno familiar y “permanecen con nosotros de lunes a viernes, los fines de semana regresan con sus familias.
Queremos formar al niño sin arrancarlo de su realidad”.
La niñez del Hogar Escuela cuenta con una cancha de baloncesto.
fuente externa El sacerdote señaló que, años atrás, los jóvenes permanecían internados durante largos períodos, pero con el tiempo comprendieron que alejarlos completamente de su entorno dificultaba su adaptación cuando llegaban a la adultez.
Transformar vidas La institución salesiana prioriza a menores residentes en sectores y comunidades vulnerables de Santo Domingo Oeste, como Loma del Chivo, Los Solares, Haina, el kilómetro 13 de la carretera Sánchez y comunidades cercanas, aunque también recibe casos provenientes de otras provincias cuando las necesidades lo ameritan.
Más que alimentación Aunque la alimentación, la vivienda y la atención médica forman parte de los servicios que reciben los menores, el objetivo principal es garantizarles educación y herramientas que les permitan romper el ciclo de pobreza.
El Hogar Escuela Santo Domingo Savio programa actividades constantes para mantener el interés de los muchachos.
fuente externa “Al final lo que queremos es que ese niño estudie, se gradúe, pueda conseguir un empleo, acceder a una beca o ingresar a la universidad.
Esa es la verdadera contribución social”, expresó el padre Jude.
Para Indhira Suero Poueriet, coordinadora de Promoción y Recaudación de la institución, los cambios más profundos comienzan con gestos que muchos consideran simples.
Durante una experiencia de convivencia con niños que aspiraban ingresar al hogar y conversaban de su momento más feliz de la semana, un niño le confesó que “nunca había dormido solo en una cama”.
“Era una cama sencilla, con una sábana limpia, una habitación organizada y un baño limpio.
Para ese niño, eso significaba todo.
Ahí entendí cómo pequeños detalles pueden cambiar la vida de una persona”, relató.
Para garantizar la continuidad de esta labor, la institución hace un llamado a quienes deseen convertirse en aliados de su misión.
Pasos El padre Jude resume esa colaboración en tres formas.
La primera es la oración, convencido de que cuidar a la infancia vulnerable es una misión que trasciende credos y une a todas las personas de buena voluntad.
La segunda consiste en donar tiempo.
Explica que compartir apenas unos minutos con los niños durante sus jornadas de estudio puede convertirse en una poderosa fuente de motivación y afecto.
“Con solo sentarse media hora junto a un niño le estamos diciendo que es importante, que alguien cree en él y que vale la pena esforzarse por su futuro”, expresó.
La tercera forma de ayudar es mediante aportes económicos o donaciones en especie, indispensables para mantener la calidad de los programas educativos y de atención integral que reciben los menores.
“A estos niños hay que darles lo mejor que tenemos.
Si queremos una sociedad más justa y desarrollada, debemos invertir en ellos”, concluyó.
Quienes apoyan al Hogar Escuela Santo Domingo Savio no solo colaboran con una institución.
También ayudan a que un niño descubra, quizá por primera vez, que merece dormir tranquilo, estudiar, jugar, sentirse amado y soñar con un futuro distinto.
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